|
![]() |
Escritos Recomendados
Características de la biblioteca moderna, por Ana Dobra. La importancia del libro, por Guillermo Jaim Etcheverry. Un relato sobre la felicidad, por Milan Kundera. La información en la actualidad, por Dora Gazpio y Marcela Álvarez. ¿Por qué y para qué leemos?, por Esther Jacob.
La Biblioteca Moderna
La biblioteca como institución pública, básica y esencial, además de contar con una adecuada organización y de ofrecer un buen servicio bibliográfico y multimedial puede proyectarse en su comunidad a través de actividades de extensión cultural, como: charlas, talleres, exposiciones, ferias de libros, la hora del cuento, cine-video, cajones circulantes en los barrios, libromóviles, programas de difusión en los medios, etcétera. Pero estas actividades sólo lograrán constituir una auténtica y permanente fuerza de integración y de atracción hacia los fines específicos de la biblioteca si realmente la comunidad se encuentra proyectada en ella. Es decir, si se trata de un lugar acogedor que satisface sus necesidades, que refleja su cultura y su quehacer; si encuentra en ella una colección actualizada y adecuada a la evolución general y socio-cultural de la sociedad. De lo contrario, todo intento de proyección o de acercamiento que realice será superficial y fugaz. Por más pequeña que sea una biblioteca no será menos importante su labor. Cada comunidad tiene necesidades propias a las que tendrá que responder de la mejor manera posible. Para ello, será importante que conozca muy bien a qué tipo de población ofrece sus servicios. ¿Cuáles son sus características históricas, socio-económicas y culturales? ¿Crece? ¿De qué modo? ¿Qué grupos y organizaciones la integran? ¿Cuáles son los requerimientos educativos, las necesidades del comercio, de la industria, de los agricultores, de los obreros, de las amas de casa, de los ancianos o jubilados...? ¿Qué otras bibliotecas hay y de qué tipo?... En las respuestas a estos interrogantes se basará la planificación y la organización de la biblioteca.
Pero, también, será necesario y fundamental que la biblioteca modifique su actitud tradicional:
En cambio, tendrá que ser una biblioteca:
El lector es la razón de ser de una biblioteca. Entonces, hacia él tiene que estar dirigida toda su atención, su organización técnica y administrativa con el propósito “de brindarle -de la mejor forma posible- información, educación, cultura y recreación”. La biblioteca almacena, organiza, difunde y presta una amplia gama de materiales: libros, revistas, diarios, folletos, filmes, casetes, vídeos, etcétera. Potencia, a su vez, el acceso a la información y promueve la lectura y la cultura. Pero, fundamentalmente, tiene que ayudar a la gente a descubrir inquietudes, a estimular la educación permanente y a mejorar su calidad de vida. Existen aún dirigentes y bibliotecarios que se aferran al edificio, a la acumulación de libros y de conferencias o exposiciones, y no ven al lector como a un “cliente” al que hay que satisfacer y atraer. La biblioteca debe ser de los lectores y no de los dirigentes o de los funcionarios ni de los bibliotecarios. Además, “no es un montón más o menos organizado de libros y de otros materiales afines, atendido por un encargado más o menos eficiente” sino una entidad que debe cumplir con una serie de funciones básicas. Debe ser un servicio social y un centro de animación cultural. Debe ser orientadora, informativa, formativa y recreativa. Es decir, un auténtico centro de auto-educación que atienda desde el niño al anciano. Que actúe con fe social, fe en que la gente puede mejorarse, puede progresar, romper cadenas, recrearse… Por eso es importante decir: ¡basta a las bibliotecas mendicantes! Son tan necesarias como las farmacias y por ello tienen que funcionar como verdaderas empresas conducidas con estrategia, procurando que todos sus elementos y aspectos reflejen el ánimo de su servicio. Esto abarca el edificio, el equipamiento, la colección bibliográfica, el personal, la organización técnica e innovación de los servicios y el clima o espíritu de la atención. El edificio –externa e internamente-, aunque sea modesto, deberá reunir la eficacia funcional, la sencillez y la belleza. Deberá invitar a entrar, a mirar, a leer, a participar y a aprender. En lo posible, deberá estar ubicado en planta baja, en un lugar accesible al mayor número de personas y adecuado para todos, de modo que puedan ingresar los discapacitados físicos y los ancianos. El frente podrá transformase en grandes vidrieras para que la gente vea desde la acera los libros en los exhibidores y en los anaqueles, lo que se hace en una biblioteca y cómo el público utiliza sus servicios. Los colores ambientales claros y atractivos, las estanterías abiertas (eliminadas las puertas de vidrio de las antiguas), la preferencia por mobiliario de madera más cálido y acogedor, la ausencia de carteles con prohibiciones y una buena iluminación, serán factores altamente favorables. Si, además, se agregan plantas, alfombras y cortinas, se logrará crear un ambiente cálido y de buen gusto que complementará el equilibrio funcional y estético, necesario entre todos los elementos. La colección bibliográfica y multimedial deberá estar actualizada y organizada. Tendrá que abarcar todos los temas y responder a las características de la población. Fundamentalmente, deberá contar con una importante cantidad de obras de literatura infanto-juvenil y para adultos (cuentos, novelas, poesías, teatro, etcétera) que seduzcan y recreen a los lectores libres. La sección infanto-juvenil deberá estructurarse en forma especial y cerca del acceso a la biblioteca. El material se seleccionará con criterios basados en nuevos lineamientos sicológico-educativos de la niñez y de la adolescencia. El mobiliario y los colores deberán adecuarse a los pequeños. Los libros, los juguetes, los colores, los muebles, la alfombra y los almohadones en el suelo serán para el niño una invitación a mirar, a hojear, a jugar y a leer –cómoda e informalmente- las obras para él. Pero de muy poco le servirá a una biblioteca poseer un lindo edificio, buen material y una correcta organización, si no cuenta con personal bibliotecario que reúna condiciones especiales de idoneidad (capacitación específica) y de personalidad. El lector debe ser atendido con amabilidad por una persona dispuesta, competente, agradable e interesada en sus inquietudes. Así, la biblioteca tendrá que convertirse en un sitio donde cada uno –niño, adulto o anciano- pueda elegir libremente la obra que le interesa o le gusta; puede expresarse y crear; pueda compartir y trasmitir, hacer vivir su cultura y reencontrar el sentido de las tradiciones; donde convivan el carácter cálido y familiar de la casa con el ritmo de la vida colectiva y el silencio con el bullicio… En síntesis, la biblioteca moderna –aunque pequeña- tiene que ser un lugar de maravilla, de curiosidad y de belleza, donde pueda descubrirse la aventura, el conocimiento, la evolución y la fantasía.
Ana Dobra
(Publicado en: La biblioteca popular, pública y escolar : una propuesta para su organización / Ana Dobra. -- 2a. ed. -- Buenos Aires : CICCUS, 1997.)
Ana Dobra (Gral. Roca, Río Negro, 1949) es una especialista en bibliotecología y documentación.
El Libro
El libro es la invención central de la civilización moderna. Así lo demuestra la historia de la comunicación que señala que lo que se incorporó al panorama cultural en el siglo XV no ha sido desafiado, por supuesto, por nada que la electrónica pueda ofrecer. Para mover una montaña, hay que escribir un libro. Para fundar una religión o lanzar un partido político, hay que escribir un libro. Atacar a un enemigo, apoyar a un amigo, contar una historia, justificar una carrera, requieren escribir un libro. Hasta para promover una cultura digital y criticar los libros, hay que escribir un libro, como lo han hecho todos los gurúes de la sociedad de la información. Como sostienen algunos autores, el desprestigio de la lectura resulta del descrédito contemporáneo del esfuerzo. La lectura de un libro requiere realizar un esfuerzo intelectual que pocos están dispuestos a emprender. Leer es una tarea formativa porque la lectura -que es un hábito que se adquiere durante la infancia y la adolescencia- nos hace reflexivos y racionales, nos enseña a escribir y a hablar. Sobre todo, nos impulsa a meditar, a desarrollar nuestra imaginación. Nos introduce en el universo de las ideas abstractas en un mundo que solo valora lo material, lo que se ve, se toca, se consume. Es indudable que la mayor parte del conocimiento complejo, basado en abstracciones, seguirá transmitiéndose por la lectura. Por eso, pese al auge de los medios audiovisuales, el dominio y la comprensión de la palabra escrita distinguirá a las sociedades capaces de mantener el liderazgo político y económico, y de mejorar el nivel de vida de sus habitantes.
Guillermo Jaim Etcheverry
(Publicado en: El bosque de los libros: qué leer y cómo / Josefina Delgado. -- 1a. ed. -- Buenos Aires : El Ateneo, 2002.)
Guillermo Jaim Etcheverry (Buenos Aires, 31 de diciembre de 1942) es un médico, científico y académico argentino que fue rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA) entre 2002 y 2006.
La Felicidad
Estaba harto de esta vigilancia ininterrumpida de los vecinos, de los compañeros, de sus niños, de su amante, de su esposa. “¿Dónde estabas? ¿Dónde vas? ¿Por qué haces esto y no lo otro? Venga, ¡respóndeme! ¿Por qué no dices nada? ¿En qué piensas? ¿En qué piensas ahora mismo? Dímelo, ¡dímelo!” Un día se encerró a cal y canto. Aporrearon su puerta. Calló. Le miraron por la ventana. Corrió las cortinas. Taladraron un agujero en la puerta, y vio un ojo que le observaba. Al día siguiente, a las cinco de la mañana, se puso un sombrero, cogió algunos libros y un paraguas. Después de caminar treinta y tres horas, se instaló en un paisaje vacío y amplio, donde no había nadie. Decidió quedarse allí para siempre. Primero pensó ocupar su tiempo con los libros. Pero estar solo era una felicidad tan perfecta que quiso disfrutarla en estado puro. No hizo, pues, nada, salvo, de vez en cuando, tomar un sorbo de café de una taza que, milagrosamente, se colmaba sola. Por desgracia un pintor lo descubrió. Después de observarlo mucho tiempo con su telescopio, lo dibujó. A traición, pérfidamente, como un asesino. ¡Que mueran los pintores que se prestan al juego sucio de los fotógrafos! ¡Que sean empalados y capados los que violan el refugio donde se ha exiliado una soledad! Imploro a quienes hallaren este cuadro indiscreto que lo destruyan de inmediato. ¡Pues es preciso impedir, al precio que sea, que él lo vea! Si lo reconoce, su felicidad se derrumbará y no sé, ciertamente no sé, qué será de él.
Milan Kundera
(Publicado en: El libro de los libros: historias sobre imágenes / Quint Buchholz. -- 1ª. ed. -- Barcelona : Lumen, 1998.)
Milan Kundera (Brno, Bohemia -República Checa- 1929) es un novelista, poeta, dramaturgo y escritor de relatos cortos checoslovaco. En sus escritos combina el humor, el erotismo y la crítica política.
"¿Dónde está la sabiduría que perdimos con el conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que perdimos con la información? ¿Dónde está la información que perdimos con el dato?"
(Versión del poema de Thomas Stearns Eliot que acostumbraba decir Roberto Juarroz)
La Información en la Actualidad
La información, usualmente definida como conocimiento en forma comunicable, es hoy unos de los principales requisitos para el desarrollo, no sólo desde el punto de vista económico y social sino también educativo y personal. Su predominio alcanza en la actualidad tan magnitud que es común referirse a nuestra época como la “era de la información”.
La UNESCO en su Informe mundial sobre información (de 1997) describe así la dimensión de su impacto: “El desarrollo del procesamiento de la información y de la comunicación es el núcleo de muchas de las transformaciones que han marcado la última mitad del Siglo XX. El fenómeno de Internet resalta el aceleramiento de estos procesos y su impacto potencial sobre la vida económica, cultural y social. Estamos embarcados en una revolución de la información que promete abrir una nueva era en la historia de la humanidad, con consecuencias comparables a las de las revoluciones agrícola e industrial.”
Desde una perspectiva económica y social, la transferencia, control y recuperación de la información son condiciones indispensables de todo progreso.
Alvin Toffler en su libro El cambio de poder (de 1994), analiza las tres fuentes de poder en la sociedad actual: la violencia, la riqueza y el conocimiento. Expresa que la aplicación del conocimiento y por consiguiente de la información constituye el poder de mayor calidad ya que “… es posible utilizarlo como castigo, recompensa, persuasión e incluso para transformar, por ejemplo, en aliado al más acérrimo enemigo”, sirviendo además como medio para multiplicar la riqueza y la violencia o para utilizar la menor cantidad de ellas para lograr el mismo objetivo. Afirma que, en la actualidad, estamos viviendo el cambio de poder en el que, cada vez más, la fuerza y la riqueza dependen de los conocimientos. En esta “era de la información”, la fuente de poder primordial es el conocimiento y la lucha por conseguir ese poder se centra en al control de la cantidad, calidad y distribución de la información.
Evidentemente el hecho de contar con información define las condiciones que influirán en el futuro de un país y de una sociedad, pero también resulta de vital importancia para el futuro de un grupo o de un individuo. Permanentemente, en las relaciones interpersonales, a través del ambiente en el que nos movemos, por los medios de comunicación, etcétera, recibimos, enviamos, procesamos, almacenamos y utilizamos información.
Desde el punto de vista personal, la información es la base para analizar una situación, encontrar la solución a un problema determinado, juzgar con mayor certeza, tomar una decisión con menor riesgo, etcétera.
“Cuanto mayor sea la cantidad de información de la que disponemos menores serán las probabilidades de fracaso ya sea al encarar un negocio, decidir una compra tanto de una casa como del más elemental producto del supermercado, votar un candidato, elegir una carrera, resolver conflictos laborales y familiares, etcétera” (Tierra del Fuego. Dirección de Servicio de Bibliotecas. –Proyecto Bases para la indagación documental. Módulos 1-4. –Ushuaia : CONABIP ; Biblioteca Popular Sarmiento; Dirección de Servicio de Bibliotecas, 1996.).
Características de la información
Para entender la compleja realidad informativa en la que estamos inmersos es imprescindible detenernos a considerar algunos aspectos que caracterizan la información en el mundo actual.
Crecimiento explosivo y movilidad:
La masa total de información circulante es enorme y crece continuamente. La producción de información hoy es mucho mayor que años atrás y aumenta cada día con mayor rapidez. En los últimos veinte años la edición de libros se incrementó en más de 500.000 títulos. En el mundo existen alrededor de 9000 periódicos diferentes. Sólo en la Argentina hay más de 1000 sistemas de televisión por cable. Más de 40 millones de usuarios de Internet interactúan en ella subiendo y bajando información.
Pero, este aceleramiento de la producción de información tiene como consecuencia, además, una renovación constante de los saberes. Surgen nuevos conocimientos que se suman a otros o los desplazan haciéndoles perder validez o dándoles un valor histórico.
Globalización e instantaneidad:
Los medios de comunicación y los canales de información no tienen prácticamente límites en su cobertura. Las posibilidades tecnológicas superan ya las tradiciones barreras de espacio y tiempo, uniendo distancias extremas en forma casi instantánea. Hoy es posible trasmitir mayor volumen de información, en menos tiempo, a distancias cada vez mayores con mejor fidelidad. El teléfono, el fax, las comunicaciones vía satélite, la fibra óptica, la interconexión de distintas redes de computadoras vía Internet, son algunas de las modernas formas de comunicación disponibles que impulsan profundos cambios culturales y sociales.
Especialización e interdisciplinariedad:
La multiplicación de los conocimientos provoca una creciente profundización en campos cada vez más específicos del saber. “Así como un profesional puede dominar porciones cada vez más acotadas del saber, un libro o cualquier otro medio transmite una porción cada vez más pequeña en relación con la totalidad de los conocimientos disponibles. Este fenómeno de la especialización trasciende los ámbitos científicos, tecnológicos, educativos y se experimenta también en el campo de la comunicación masiva y el entretenimiento. Basta considerar la variedad de revistas disponibles en cualquier quiosco o la programación de los canales de cable donde están contemplados los más diversos intereses.” (Tierra del Fuego. Dirección de Servicio de Bibliotecas, op. cit.).
Como intento de superación de esta fragmentación y especialización de los saberes se presenta el fenómeno de la interdisciplinariedad que genera nuevas formas de trabajo interrelacionando distintas áreas del saber e impulsando el surgimiento de nuevas disciplinas.
Multiplicidad de medios y predominio de lo audiovisual:
Hoy se advierte una creciente diversificación de fuentes de acceso al saber y cada día surgen nuevos medios para transmitir información. A fines del siglo pasado, el libro y el telégrafo eran las vías usuales de transmitir información. En la actualidad, los canales por los que se conduce la información son cada vez más variados, y se puede acceder a una misma información por distintos medios, con las variantes que las condiciones de cada uno de ellos le impone. El tratamiento que recibe una información para ser transmitida por televisión no es el mismo que para su publicación en una revista, ni la presentación de un conocimiento en un artículo de una enciclopedia es igual a la de un tratado de la materia.
“Desde los primeros daguerrotipos, las primeras emisiones de radio, y las presentaciones de cine de los hermanos Lumiere -primeros intentos de registrar y trasmitir la imagen y el sonido- hasta los videoclips de nuestros días nuestra cultura se ha vuelto cada vez más audiovisual.”(Tierra del Fuego. Dirección de Servicio de Bibliotecas, op. cit.). Una mirada ingenua sobre el tema puede hacernos creer en la simplificación del acceso a la información a través de los mensajes de estos nuevos medios; sin embargo, la variedad de lecturas posibles en ellos hace cada vez más necesario un abordaje reflexivo de los mismos.
Valor económico:
Hoy se habla de países ricos en información y países pobremente informados y esto va mucho más allá de la mera transferencia de información científica y tecnológica. Implica también las posibilidades de aprovechar la información para hacerse cada vez más eficientes.
Surge el término industrias de la información para agrupar tanto a las organizaciones que se ocupan de la creación de información, el manejo de las redes por las que se distribuye la información y los servicios de procesamiento de la información, como a las que diseñan, desarrollan, producen o comercializan los recursos por los cuales se contiene y difunde, en lo referido a infraestructura tecnológica y software. Hoy constituyen el sector de la economía de mayor y más rápido crecimiento, aún por encima de los valores correspondientes al crecimiento total de la economía en el mundo.
Factor de división social:
La enorme cantidad de información disponible en la sociedad de hoy no siempre está al alcance de todos. Las distintas posibilidades de acceder, manejar y utilizar la información establecen brechas entre los distintos grupos sociales.
La información se encuentra dispersa en infinidad de fuentes, en distintos códigos, soportes y formatos. Para lograr una visión amplia y global de un tema hace falta la consulta de variados recursos, que se actualizan permanentemente. Muchas de las modernas tecnologías de la información requieren un equipamiento especial, o implican algún costo en los servicios, así “…la aparición e implantación de nuevas tecnologías comunicativas… con posibilidades que se dibujan ilimitadas… dan lugar a nuevas formas de fragmentación social.” (Hernández, Hilario. -La formación de usuarios, un reto en las bibliotecas públicas- En: Educación y Biblioteca. Nro. 65 - 1995). Además, esta variedad y abundancia de fuentes de información muchas veces dificulta su utilización. No todos tienen la posibilidad de entrenarse para desarrollar las habilidades que le permitan localizar, comprender y aprovechar los recursos informativos disponibles, ni tampoco cuentan con elementos que faciliten la evaluación de la información que sin buscar reciben, quedando muchas veces a expensas de manipulaciones. A pesar de la disponibilidad de información que crece permanentemente, esta riqueza informativa no implica un incremento en los conocimientos personales. La sobreabundancia de información, por distintos canales, en distintos códigos y en distintos formatos, con diferentes orientaciones y muchas veces contradictoria, opera como un elemento de distracción y saturación.
Manejarse en ambientes sobrecargados de información y conducir exitosamente las propias búsquedas de información a través de las innumerables fuentes informativas es una exigencia del mundo moderno y una competencia fundamental para el futuro.
“La dramática aceleración en el desarrollo y uso de las tecnologías de la información y de la comunicación durante los últimos años ha puesto en movimiento en todo el mundo un proceso de transición desde la “Sociedad industrial” a la “Sociedad de la información”. La profundidad y la condición no lineal de este proceso parece tener para la humanidad muchas más graves implicancias sociales, económicas y culturales que la revolución industrial del pasado. Los negocios, la educación, el entrenamiento, la investigación, el entretenimiento -verdaderamente todos los aspectos de la vida- son crecientemente afectados por las redes electrónicas y las tecnologías multimedia, las cuales están abriendo nuevas oportunidades y desafíos para todos… La complejidad y la interconexión de los problemas del mundo de hoy desafían las explicaciones y las soluciones tradicionales y requieren un enfoque nuevo que debe ser completo e interdisciplinario. Además, los individuos, grupos y comunidades necesitarán desarrollar no sólo nuevas herramientas de análisis sino también muy diferentes mentalidades y actitudes en orden a adaptarse en la “nueva” civilización basada en la información y el conocimiento.” (Unesco. -Information Society for All. En: http://www.unesco.org/webworld/telematics/gis.htm)
Por eso, no es casual que, en el mundo, los sistemas educativos se transformen adecuándose a las nuevas demandas de la sociedad y que, orientados a este objetivo, tengan en cuenta los diferentes aspectos relacionados con la información como fuente de conocimiento y herramienta indispensable para la autoeducación permanente.
A través de la educación será importante garantizar no sólo el acceso a la más amplia cantidad y tipos de recursos informativos sino también, la posibilidad de contar con asistencia para que los desafíos planteados por los problemas de información se conviertan en situaciones propicias para el aprendizaje.
(Publicado en: Soportes en la Biblioteca de hoy : Desarrollo de las habilidades de información / Dora Gazpio y Marcela Álvarez. -- 1ª. ed. , 1ª reimp.-- Buenos Aires : Ciccus, 1999.)
¿Por qué y para qué leemos?
Leemos para satisfacer curiosidades, para informarnos y conocer muchas cosas, para comprender el mundo en que vivimos, para resolver dudas y problemas, para enfrentar la vida…, leemos por placer. Leer es dialogar, como sintonizar con pensamientos de otros, es comunicarnos con los demás y con espacios, tiempos, lugares diferentes. Al leer se desarrolla nuestra sensibilidad y nuestro sentimiento lírico que hace más bella la vida. Leer es poder soñar, volar con la imaginación, viajar con el pensamiento, divertirnos, entretenernos; es tomar contacto con la realidad y adquirir herramientas para transformarla; leer es construir futuros a partir de imaginarlos. A los niños les sucede igual. Al leer pueden disfrutar, imaginar, jugar, divertirse con las palabras y también con los pensamientos; pueden satisfacer su curiosidad, se les despiertan sus propias ideas, aprenden muchas cosas, están motivados para expresarse. Esto sucede si es que les gusta leer. ¿Por qué muchos chicos no se interesan por leer? y ¿qué podemos hacer para que nuestros chicos lean? son asuntos inherentes a la alfabetización que por sí sola no crea lectores, sino que simplemente capacita para la lectura. El placer de leer es algo que no todos los que saben leer han llegado a desarrollar. Por eso es válido y justificado que nos esforcemos para lograr que nuestros niños accedan a este gusto, lo cual no es sencillo ni incumbe únicamente a la escuela. Es interesante conocer la opinión de quienes definen como requisito del placer de la lectura no sólo saber, sino el “poder de leer”, es decir ser capaz de una lectura comprensiva, crítica, creadora.
“Puesto que no nacemos no lectores, puesto que todos los hombres poseen ese apetito de conocer, tan vivo en los niños, que la lectura satisface en gran medida, debemos convertirnos en lectores. Está privado del poder de leer aquel que no ha aprendido a dominar el sistema gráfico que permite, al mismo tiempo, codificar por medio de la escritura y descodificar por medio del desciframiento de los mensajes transmitidos. Ese poder instrumental es necesario, especialmente, como condición de esa lectura rápida sin la cual no hay lectura inteligente; pero dista de ser suficiente, ya que, entre nosotros, la cantidad de analfabetos es ínfima aunque exista tanta gente que no sabe leer. Está privado del poder de leer el que no dispone del poder de comunicarse con el otro en un diálogo auténtico aunque implícito, ya que en el caso de la lectura de un texto el interlocutor está ausente. Ese diálogo, posibilitado por la identidad de los lenguajes, es indispensable para la comprensión del mensaje. También está privado del poder de leer el que no sabe comprender un texto con una actitud espiritual esencialmente crítica. O sea que el poder de leer le está dado sólo al que sabe hacer de la lectura una operación eminentemente activa, al que sabe adoptar esa actitud a la vez de espera y de interrogación con relación al otro, actitud de recreación de un pensamiento ajeno que supone que sabe escuchar -y escucharse-. Sartre tiene razón al ver en la lectura la síntesis de la percepción y la creación. Quien posea ese poder de compromiso total en la búsqueda del diálogo tendrá necesariamente el gusto por la lectura; y la riqueza de la producción literaria será para su deseo una excitación permanente. Quien no haya adquirido esta actitud a la vez intelectual y sensible no sabrá leer. La ausencia del poder de leer implica necesariamente la del placer de la lectura. De ahí que sea comprensible que tanta gente no lea.” (Gloton, Robert, en El poder de leer, GFEN, Groupe Francais de Education Nouvelle, Barcelona, Gedisa, 1978).
Este poder de leer es resultado de un proceso de acercamiento a la lectura. ¿Cuáles son las vías, los caminos posibles? Es nuestra responsabilidad buscar hasta encontrarlos. Mientras tanto, permítasenos aclarar que nuestra búsqueda está orientada a que leer sea una elección. Que los chicos lo hagan, por el gusto de hacerlo.
(Publicado en: ¿Cómo formar lectores? / Esther Jacob. -- 2ª. ed. revisada -- Buenos Aires : Troquel, 1994.)
Copyright (C) 2009. IMAGEN CENTRO DE INFORMATICA. |
|